Jueves, 19 de Octubre del 2017,
Kultiba

Deja de estudiar. Aprende.

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Deja de estudiar. Aprende. Cuando menos, ponte a ello.

¿Sabes a qué quieres hacer con tu vida? ¿Sabes qué necesitas saber para hacer eso que quieres hacer? ¿Cuánto más tienes que seguir estudiando para hacer eso que quieres hacer? ¿Sabes que puedes ir aprendiendo según vas haciendo aquello que quieres hacer?

El proceso de aprendizaje, individual y colectivo, se extiende a lo largo de toda la vida. Aprender, por tanto, se convierte en una necesidad permanente de cara a ir adaptándonos a nuevas realidades y dando soluciones a problemáticas diversas que van ocurriendo en nuestro entorno personal, laboral y social. Las personas necesitamos adaptarnos cada vez más rápido a todos los cambios que acontecen a nuestro alrededor [desde lo más básico como puede ser cambiar un electrodoméstico].

Tradicionalmente se ha venido dando importancia, básicamente, al aprendizaje cognitivo derivado de entornos formativos reglados. Cuanto más acumulación de aprendizaje, mejor. Cuanto más especializado, mejor. De esta manera hemos ido acumulando conocimiento, inteligencia cognitiva y titulaciones; una tras otra. Pero ¿son suficientes para hacer lo que nos gustaría hacer? ¿Hemos aprendido a adquirir habilidades, destrezas y competencias que tienen que ver con otro tipo de inteligencias? ¿hemos aprendido a aprender? ¿Hemos adquirido conocimiento relacionales y sociales suficientes para desenvolvernos en nuestra vida cotidiana? Por lo que parece, la respuesta a todas estas preguntas es no. La sociedad cada vez tiene más problemas de convivencia. Las personas están mejor formadas que nunca y, aún así, cada día tienen mayor dificultad para acceder al mercado laboral.  Las empresas cada vez se plantean más si necesitan personas con titulaciones o personas con capacidades y competencias determinadas. El concepto de conocimiento adquiere una dimensión nueva y la inteligencia cognitiva pasa a ser uno más de los ingredientes de esta nueva ensalada.

El ámbito laboral cada vez es más complicado, cada vez está más sometido a la tecnología, cada vez requiere de niveles mayores de comprensión de situaciones complejas. Es un contexto en el que se hacen necesarias habilidades, destrezas, competencias y conocimientos nuevos, basados en la experiencia y en la propia iniciativa. Podría decirse que cada persona puede ir configurando su propia” hoja de ruta” en relación a los aprendizajes que requiere para los diferentes ámbitos de su vida.

Aprender se convierte en proceso y deja de ser producto. Esto no significa que haya que renunciar a la etapa formativa a nivel reglado. Simplemente pone de manifiesto la necesidad de mantenernos alerta e ir aprendiendo de cada cosa que hacemos, de cada cosa que sucede a nuestro alrededor, de cada éxito y, fundamentalmente, de cada fracaso con capacidad [auto]crítica. No podemos perder esa tensión porque, de lo contrario, cada vez entenderemos peor lo que sucede a nuestro alrededor y nos iremos quedando cada vez más aislados.

Aprende, no queda otra.

La imagen es de Denise Krebs en https://flic.kr/p/dZu4aS

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Sobre el autor

aitzol batiz

enREDando... ;-)

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